Prólogo




Prólogo: en pro de esta lengua de Quingeo.



¿Cómo se pide la voz prestada? Sólo se presta un rato. Mientras la garganta aguante no más y durante el tiempo que uno escucha realmente atento. Poniéndose en las alpargatas, no solo del otro, sino de otros, de todo un pueblo para poder hablar a cerca de él. No es imitar, mucho menos remedar, se trata de empaparse de la memoria emotiva para escribir completo. Sí, con corazón, pero lleno de valiosísima información.

Así, se construyó un texto que no pretende ser un estudio etnográfico, sino que tiene el firme propósito de aportar de manera distinta y creativa en pro de documentar el patrimonio intangible de Quingeo.

La investigación fue pensada en su totalidad, desde las fotos hasta el diseño gráfico, para ser disfrutada por sus pobladores, por sus niños, por sus abuelos que no han nacido todavía, con su musicalidad, sus modismos y sus silencios.

Con respecto a las imágenes, estas sirven de apoyo a más de un párrafo. Se trató de metáforas “literario-fotográficas”, para que la imagen no sea una mera ilustración y lo cuente todo en un parpadeo, sino que sirva de base a la narración y poder imaginar sobre la foto. No se realizaron retratos, ya que sería una manera de poner fecha de caducidad al trabajo. Los “guaguas” de Quingeo verán los paisajes y no tendrán los ojos puestos sobre su abuelo o el abuelo del amigo. Verán el pueblo que está antes que ellos, lleno de atemporalidad hacia el futuro.

En Quingeo las memorias vivas son palpables. La memoria colectiva pasa de generación en generación. El protagonista es la tierra misma, pues es ella la que ha presenciado todo y es ella la que cuenta con sus huellas el juego del Pucará, las escaramuzas, el arado y otras tradiciones....

0 comentarios:

Publicar un comentario