La minga
Se sembraba en minga, se deshierbaba en minga, se cosechaba en minga mientras los músicos animaban el trabajo. Primero ellos mismos –los músicos- llamaban para la minga, por toda la comunidad, con la bocina o la quipa iban arengando a la gente para que acompañe a la labor. Claro que el dueño de la casa daba de comer y de beber a todos los mingueros y daba premios a veces, como en las “mishas”, que se jugaba cosechando el maíz.
Ese era lindo: había que encontrar la “misha”, que era una mazorca blanca con un solo grano negro o azul. El que más “mishas” hallaba, era el ganador. Con eso se trabajaba ligero y se trabajaba más… “hoy en tu casa, mañana en la mía…” decíamos, así era antes.
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